A partir del año 1.997, Las normal Gradúa los primeros bachilleres académicos con profundización en educación y pedagogía, según El Art. 3 del decreto 3012 de 1.997 que dice: “las escuelas normales superiores ofrecerán, En jornada única completa, el nivel de educación media académica con profundización en le campo de la educación y la formación pedagógica, y un ciclo complementario de formación docente con una duración de cuatro (4) semestres académicos.

Estarán dedicadas exclusivamente a formar docentes para el nivel de educación preescolar y para el ciclo de educación básica primaria con un énfasis en un área de conocimiento de una de aquellas establecidas en el Art. 23 en la ley 115 de 1.994.

Además, Podrá ofrecer directamente o mediante convenio con otros establecimientos educativos los niveles de preescolar y educación básica.          

 

 

 

PALABRAS DE UNA EXALUMNA RECONOCIMIENTO 

Sucedió una mañana.  Éramos pequeños aun, nos levantaron mas temprano que de costumbre y nos vistieron con esmero, todo presagiaba un gran acontecimiento.

 

Una mano adulta, firme y amorosa, aprisionó la nuestra.  Cruzamos las calles del pueblo, llegamos, por primera vez a la escuela.

 

Entonces, fuimos de asombro en asombro.  Muchas caritas entre temerosas y sonrientes. vocecitas de niñas algunas conocidas. Un tumulto, una gritería incomprensible.

 

En aquel momento irrumpió una figura, que me pareció misteriosa.  Envuelta en un hábito decolores crema y negro. Coronada su cabeza por una corneta blanca cual gaviota con alas extendidas.  Con modales suaves y voz firme impuso el orden.  Ni mi alma prendía de un hilo.   Pausadamente saludó y dio explicación a nuestra congregación  en ese lugar narrándonos con vivos colores una estupenda aventura que se iniciaba en ese día y hora.  Exigiría de nosotros luchar sin tregua para lograr un final feliz.  La consigna: la excelencia.  Pensamientos de grandeza que serían nuestros fieles compañeros de andanzas.

 

Cada grupo marchó a lo suyo, empezó a correr el tiempo.  Vivíamos en el mejor de los mundos, sus ideas motoras trascendían eternidad.  El diario vivir era un culto al cumplimiento del deber.  Una loa a la virtud y a los valores.  Las pasiones se domeñaban con el apoyo en el evangelio del amor.

 

Sorprendente que las preocupaciones jamás afligieran el sentimiento de los niños. Papá y mamá eran sutiles y delicados, transmitían seguridad, y, cuando llegaba la pena inocultable, enseñaban la confianza en un Dios, todo misericordia, que proveería un mañana luminoso.

 

Padres buenos sembraron en nuestras cabecitas la semilla que, en común tarea con los educadores habrá que fructificar. Profesores excelentes, exigieron de igual forma travesuras, errores, negligencias se consiguieron mirando al futuro.

 

Hoy, con agradecimientos exaltamos la memoria de estas memorias extraordinarias que, minuto a minuto inclinaron su existencia en el sacrificio del amor por las almas a ellas confiadas.  Su entrega no conoció límites Jamás esperaron retribución.  Su reconocimiento lo identificaron con el Dios se lo pague, vivieron con el santo de asís el “Dando de Ti recibiremos”.

 

Permanentemente contamos con la fortuna de ser guiadas por un cuerpo docente de superiorísima calidad intelectual que con competencia nos familiarizó contadas las áreas del saber.

 

Fue un conocimiento impartido con seguridad ampliamente nunca al alternar con extraños hemos estado en posición de desventaja muy al contrario localidad de nuestra educaciones hace evidente.

 

Cada hermana tuvo una concepción de la vida justa y una psicología práctica que nos fue llevando a través de las edades, sorteando sus inconvenientes con tino, sin estropear la candidez que teníamos, pero obligándonos finalmente aponer los pies sobre la tierra.

 

Esculpidas llevamos en la conciencia las imágenes de nuestras benefactoras.  A su generosidad rendimos el tributo de olvidar cualquier humana flaqueza que como es apenas natural tuvieron.

 

Interminable sería darle nombre a cada presencia.  Citaré solo algunas, por ejemplo, la hermana Ángela del Divino Niño Jesús, menudita, de energía inagotable.  Hermana María Edelmira la de la voz preciosa gastada solo en alabar al señor.  Hermana Laura de los dolores, adusta y de un humor corrosivo.  Cómo lograba esa combinación? Nunca lo supe. Hermana San Octavio, de amplísima cultura y temple de acero. Hermana El vía Inés con su sonrisa cómplice, apoyo seguro de cada loca idea.

 

En cuanto a la hermana Felipe  de  Jesús, un alma que dejó huella, creo que a todos nos marcó.  Su voz de campana, el sonido delator de su camándula, aún me acompañan en los sueños con igual intensidad a la de su trasegar por corredores y salones, cabeza enhiesta, mirada penetrante, guerrera sin reposos tras la victoria soñada de hacer de cada una de sus amadas alumnas una mujer de excepción.

 

Hace ya tiempo que volábamos por rutas diferentes e impensadas, vuelos serenos unos, turbulentos otros, pero nuestra travesía posee una brújula segura, una carta de navegación impresa en el alma, cual es el cumplimiento del deber de siempre y a cualquier costo .  Y cuando quiera que desviemos el rumbo , una voz tierna nos reprocha amargamente.

 

Gracias queridas maestras, con ustedes aprendimos a aplicar como norma de  vida máxima de don José Maria Perman, gravada en una pared del antiguo claustro, “No hay virtud más eminente, que el hacer sencillamente lo que tenemos que hacer”

 

La tarea se cumplió con creces, esa labor de formación tan celosamente hecha, ha tenido proyección de eternidad, cada generación ha otorgado la otra, y así será por siempre.

 

No solo se tejieron sueños, también se bordaron realidades.

 

Selma Ospina Gómez

Normalista promoción 1965

 

 

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